Alexander Psicopedagogo
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Bel Sanchez
Bel Sanchez
2019-07-01T04:35:38+0000
atento y siempre dispuesto ayudar a los demás..
Siil Acosta
Siil Acosta
2019-06-04T00:32:33+0000
los recomiendo mamis y papis excelentes profesional
Ana Ulehla
Ana Ulehla
2019-04-28T11:57:53+0000
Generoso. Siempre dispuesto a ver lo mejor en su entorno.

El uso del teléfono celular es uno de los mayores problemas a la hora de sentarnos a tratar de prestarle atención a algo o alguien. Es un problema común que las personas nos distraigamos a causa del uso intensivo de las redes sociales, juegos o aplicaciones móviles que todos tenemos en nuestros smartphones. Aunque se torna en un tema especialmente complejo cuando hablamos de estudiantes que necesitan capitalizar de la mejor forma su atención para adquirir un saber específico, por ejemplo, aprender un tema para rendir un examen o estudiar en profundidad una materia o un libro.

 

En este artículo voy a tratar de explicar los alcances y las consecuencias del uso de este aparato en relación al aprendizaje.

 

Cuando usar el celular

 

Los padres necesitan entender que el uso del teléfono celular debe hacerse de manera responsable y no súbitamente pues sino puede llegar a transformarse en un “chupete tecnológico” del que hablamos en otro artículo previamente y que no tiene consecuencias favorables ni cognitiva ni emocionalmente para niños pequeños que se encuentran en desarrollo.

 

En cuanto a estudiantes de primaria, el uso de celular debe ser mesurado y controlado por los padres. Es útil pensar al teléfono como aliado para buscar información o palabras que desconocemos, pero siempre debe hacerse en compañía de los padres.

 

Los estudiantes de secundaria y de universidad deben aprender a entender que su atención es un recurso de valor que se “gasta” o se invierte dependiendo del grado de complejidad de una materia, de las rutinas de vida y del compromiso previo con el aprendizaje.

 

Si alguien tiene un muy mal hábito de consumo de información o de juegos por medio de su smartphone no vamos a pretender cambiar de la noche a la mañana este tipo de conductas. De lo que se trata aquí es de poder concientizarse acerca de como se está invirtiendo o perdiendo el tiempo, de las consecuencias y de los objetivos a corto y largo plazo como estudiantes.

 

Si se trata de un estudiante procrastinador, que tiene poca motivación y pocas rutinas de estudio es mejor separar y alejar al celular. No es recomendable que el celular comparta un mismo espacio con la persona que se haya estudiando. Lo que es recomendable es ponerse horas de uso y de estudio y mantenerlas.

Por ejemplo, luego de una sesión de una hora de estudio entonces usar el celular quince minutos. Y respetar esa imposición.

 

 

Cuando evitar el celular

 

El celular debe evitarse cuando la tendencia a la distracción es mayor que las rutinas de estudio, la motivación por objetivos que alguien tenga para mantener esas rutinas y cuando tengamos tendencia a procrastinar.

 

Claro que es muy fácil exponerlo de esta manera, pero es ahí donde debemos empezar a intervenir si queremos lograr que el celular no se vuelva la causa de fracasos a corto y largo plazo.

 

En el caso de los estudiantes universitarios es importante que entiendan que las decisiones que tomen en relación al uso de su tiempo mientras preparan un examen parcial o final, influye directamente en su objetivo de recibirse. El establecimiento de metas claras, es decir, que quiero lograr este mes y como voy a hacerlo, es la diferencia entre aquellos que avanzan en sus carreras y aquellos que se estancan por años.

 

Si sabemos que tenemos la tendencia a procrastinar y además no tenemos buenos hábitos de estudio, hay que cambiar eso. Evitar el celular es una de las mejores formas, sacarlo del espectro visual y apagarlo por lo que dure nuestra sesión de estudio es una decisión drástica pero funcional que debes considerar.

 

Celular como recompensa y como recreo

 

El celular esta creado para usarlo de manera continua. Las aplicaciones más usadas están pensadas para favorecer una dependencia y un uso intensivo incluso cuando el teléfono se halla en estado de reposo. De ahí el “peligro” que tienen para los estudiantes adolescentes – y no tan- que casi no pueden soltarlo.

 

La mejor forma de usar el celular como aliado de nuestras técnicas de estudio es poder establecernos horarios de uso. Establecer el celular como recompensa después de una sesión de estudio, por ejemplo, para escuchar uno de nuestros temas favoritos o ver un pequeño video de motivación.

 

No es el teléfono el problema, es como invertirnos nuestro tiempo atencional. Y ese es probablemente el mayor problema a la hora pensar en estudiar en el siglo XXI.

 

Conclusiones:

 

  • Estudiar implica decidir en que invertir el tiempo
  • Procrastinar es una tendencia de los estudiantes que no tienen rutinas, hábitos ni buena administración de su tiempo atencional
  • El celular es una herramienta, pero en general bajo esa excusa los estudiantes universitarios se autoengañan en su uso y olvidan sus objetivos a corto y largo plazo. Crear nuevas rutinas y alejar el celular de la vista es también un hábito saludable.

 

 

 

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