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Hablemos de clases en línea, la situación que estamos viviendo ha traído y seguirá trayendo consecuencias de diferentes magnitudes a nuestras vidas; se habla de la economía, se habla de la salud, se habla de los cambios culturales que debería tener nuestra sociedad después de que pase todo esto. Pero muy pocos han hablado sobre educación y de cómo se está llevando en este periodo de aislamiento, y es que al menos en mi contexto, la mayoría de los comentarios sobre la educación en línea son casi todos del mismo tipo; Que los estudiantes no están aprendiendo nada, que les deja el triple de trabajo que en sus clases regulares, que los profesores no responden dudas y en lugar de eso los mandan a “leer mejor”, que las clases por videollamadas son sencillamente son un caos incontrolable. En fin, un auténtico desastre en el que generalmente se pinta a un profesor aparentemente desinteresado del aprendizaje de sus alumnos, y estudiantes que no soportan la exagerada carga de trabajo, y los jóvenes al menos se toman todo esto con humor, publicando memes, contando sus historias, haciendo “chistoretes” de la situación, y que mejor forma de tomarlo, ¡claro! Pero la realidad es que no se la están pasando nada bien, están agobiados, cansados y hartos por la situación y aunque no sería la primera vez, ya que siempre por estas fechas vemos los mismos memes sobre lo estresante que es el fin de semestre y lo duro que es, es la primera vez en la historia reciente que además de quejarse por la carga de trabajo, se quejan por no estar aprendiendo y por la actitud de aparente desinterés que muestran sus profesores, además de que sabemos de qué este estrés no es por el fin de semestres, ya que lo vienen manifestando desde que comenzó el aislamiento, y por suerte, para muchos, este periodo de clases virtuales está a punto de terminar, y ha llegado al fin la hora de preguntarnos: ¿Qué aprendieron los estudiantes durante este periodo?, ¿Qué cosas aprendieron que antes no sabían? ¿Podríamos ponerlos frente a una situación novedosa y esperar que la resuelven con los conocimientos que adquirieron en este periodo? Todo parece que no, la mayoría de estudiantes que experimentaron el cambio de las aulas a las computadoras parecen estar de acuerdo en que las clases virtuales no les sirvieron y a mí me interesa saber el “por qué” de esta percepción, que fallos han tenido estudiantes y profesores durante este periodo para que no haya habido una buena educación. ¿Es realmente imposible tener una buena educación con clases virtuales? Vamos a ver que dice la psicología al respecto.

Cambios para “mejorar” la educación

La educación, al menos en mi país, nunca ha dado los “Resultados que esperamos”, se ha tratado de mejorarla mediante:
– Gestión escolar
– Mejoras estructurales
– Apoyo al docente
– Capacitación al docente
– Inserción de TICs (Tecnologías de Información y Comunicación)
– Cambios curriculares
– Evaluación del docente

Pero estos cambios lo único que producen es que las escuelas busquen cambios únicamente institucionales, que se relacionan más con aspectos formales de la educación, que con la educación de los estudiantes en sí misma, con su aprendizaje, se persiguen, por ejemplo:
– METAS INSTITUCIONALES:

– Puntualidad del docente
– Cobertura del programa la/s materia/s
– Alto puntaje en las pruebas académicas de los alumnos
– Porcentaje de las tareas entregadas

Indicadores que no necesariamente nos dicen que tanto ha aprendido el alumno, responder un examen generalmente solo demuestra que tan bueno eres para responder un examen, pero si tu examen es, por ejemplo: Aplicar una técnica de intervención a un paciente en crisis. Pues la única manera de saber si lo estás haciendo bien o mal es que lo hagas, lo que se llama; Practica supervisada. Pero estos indicadores no nos dicen mucho sobre la calidad y efectividad de la educación en la que se pretenden estas mejoras. Nos hablan de todo, menos de aprendizaje, no nos dicen que puede hacer el alumno ahora, que antes no podía, y ese es la “cosa” que ninguno de estos cambios parece haber logrado producir “los resultados que esperamos”. Y parece broma, pero en realidad en este problema no se le ha dado ningún lugar ni trato especial a la forma en la que interactúan docente y alumno, que son quienes a fin de cuentas enseñan y aprenden. Y es en su interacción en donde realmente se produce el aprendizaje, un profesor que mediante sus acciones consigue que un alumno aprenda algo, y esto solo se logra si interactúan, hay que prestar atención a esa interacción porque mientras se “busca mejorar el contenido de la materia” la calidad de libros o videos con los que se pretende enseñar o la cobertura de un programa o temario parece absurdo pero la manera en la que se enseña y aprende es algo que a las instituciones y a la bendita burocracia parece cromarle un poco el rifle, es como si todas sus “mejoras” en la educación persiguieran únicamente cambios institucionales, cambios que en situaciones como estas donde nos vemos obligados a alejarnos de los centros educativos se van directo a la basura al distanciarnos de los contextos para el que originalmente fueron pensados metiéndonos en una situación donde en ausencia de todas estas mejoras burocráticas lo único que nos queda es una frágil y complicada pero valiosa interacción, ahora virtual, entre docente y alumno. Y es que en ausencia de todo lo demás esta guiada de factores la seguimos conservando aun después de alejarnos de los centros educativos, y la seguiríamos conservando pasara lo que pasara porque la educación formal va a requerirse de un profesor que enseñe y un alumno que aprenda. Todo lo demás como una Escuela, un mobiliario, unas tecnología de información y comunicación, cambios curriculares y apoyo a la docencia solo disponen como va a ocurrir esta interacción, ya sea facilitándola o interfiriéndola, lo que quiero decir es que; Las escuelas no son una condición indispensable para el aprendizaje aunque claro que lo facilitan y mucho, y no son fundamentales porque lo único fundamental para que haya una educación formal es que haya un profesor y un alumno, que enseñe y que aprenda. Y curiosamente, la psicología aplicada a la educación tiene un modelo que se interesa especialmente por estas interacciones, entre docente y alumno, donde se da el aprendizaje, interacción que llamaremos “Interacción didáctica”.

Interacción didáctica

En una interacción didáctica nosotros veríamos el proceso educativo como un campo multifactorial donde las acciones de un alumno se corresponden con las acciones de un profesor, hay una historia de aprendizaje preexistente de un alumno que cambiará su comportamiento una vez que aprenda por ciertos medios y que como ya dijimos, esta influenciada por otros factores que facilitan o interfieren esta interacción. Todo esto posibilitado por ciertas condiciones, como que ambos hablen el mismo idioma y que su comunicación sea físicamente posible, ya sea escuchándose en un salón de clase, escribiéndose o haciendo video llamadas, etc.
Todos estos factores y su papel funcional son fácilmente identificables en las clases presenciales, pero la cosa se pone “ruda”, cuando hablamos de clases virtuales, y es aquí donde debemos dejar algo bien claro; Y es que todos estos elementos son condiciones necesarias, pero no suficientes para que se dé una interacción didáctica, permíteme explicártelo con un ejemplo analógico:
Si yo te pregunto que necesitas para escuchar un concierto de piano en vivo, me dirías; “Necesito un foro, un piano, unas partituras y una persona que las toque”. Y ya está, claro, esas son todas condiciones necesarias para que se de un concierto de piano, es todo lo que necesitas para ello, pero si tu pianista no sabe cuales son las teclas correctas, no sabe usar los pedales del piano, no puede leer partituras, no toca con suficiente fuerza, se pone además nervioso, etc. En suma, ese individuo no puede dar un concierto de piano, a pesar de que tiene todo lo necesario, lo que hace que este tipo funcionalmente no sea un pianista, porque no puede llevar a cabo ciertas acciones que un pianista si podría, no puede desempeñarse en ciertos ámbitos en los que un pianista si podría. Y lo mismo pasa con las interacciones didácticas, el hecho de que en un salón de clases o en un aula virtual tengas a alguien que ostente el título de “Profesor” no lo convierte automáticamente en alguien que enseña y por lo tanto funcionalmente no sería un profesor. De igual manera si tu como alumno al interactuar con este “Profesor” no aprendes nada funcionalmente tampoco podríamos decir que tu fuiste un alumno suyo. Un docente debe ser capaz de modificar el ambiente escolar, para que tu como resultado logres hacer algo que antes de tu interacción con él, no podías hacer, así funcionan las benditas interacciones didácticas, y al igual que con el pianista, un docente se tiene que desarrollar en ciertos ámbitos para poder predicar de él que sea un buen docente. La pregunta del millón es: ¿Por qué en las clases virtuales, estos no profesores, no logran enseñar nada a estos no alumnos? Sobre todo, si tienen una fuente casi interminable de información y literatura y medios para buscar más información y más literatura en PDFs, ¿Por qué los estudiantes leen, y leen, pero no aprenden? Y ¿Qué significa ser un “Buen Profesor” ?, pues el primer error estaría en asumir que los alumnos van aprender algo por el simple hecho de leer, o que el texto en si mismo, solo por ser un texto, contiene conocimiento. Esto no es así, un profesor puede dar el mismo texto a cinco alumnos diferentes y al primero pedirle que subraye y copie los términos técnicos, al segundo que complete frases utilizando los términos técnicos, al tercero que haga una especie de paráfrasis, al cuarto que describa una situación de la vida cotidiana, donde se pueda aplicar lo que acaba de aprender, y al quinto que describa un principio general y abstracto de lo que acaba de leer y que además pueda transferirse a otras situaciones fuera del texto. Te aseguro que cada uno de sus cinco alumnos va a leer el mismo texto de manera diferente y al final cada uno habrá aprendido algo distinto, el hecho de que se pueda aprender varias cosas de un mismo texto, es un hecho científico, y el “Que va aprender un alumno de un texto” depende completamente del criterio que pretenda cubrir un profesor con la lectura, pero si el profesor no lo tiene en claro, nos metemos en un problema. Los alumnos de un profesor van a aprender en función de lo que se les pide, no en función de lo que lean, eso no es verdad, lo que aprende un alumno esta en función de lo que se le pide que haga con un texto o con cualquier otra cosa, no del simple hecho de hacerlo. En psicología a estos criterios que guían una interacción didáctica se le llama: Criterios de Ajuste.

Criterios de ajuste

Son básicamente el cambio conductual que queremos ver en los alumnos, un esbozo de lo que deberán lograr a partir de la interacción didáctica.

Así que no, los alumnos no aprenden por el simple hecho de leer, ni por el simple hecho de hacer un resumen o hacer una glosa que muchas veces son copias textuales a demás de que son actividades que idealmente deberían ser retroalimentadas y no solamente recibidas en una bandeja de correo electrónico o aula de Clasroom para asentar un puntito en un acta de participación, por supuesto que si no tenemos claro para que dejamos una tarea mucho menos podremos retroalimentar si lo hicieron bien o mal, y no basta con plantear objetivos, también hay que evaluar si se cumplen o no, ósea que encima de que los estudiantes no tienen idea de para qué están leyendo, tampoco tienen idea de si su actividad que hicieron con base en la lectura fue buena o fue mala, mucho menos tendrían claro como hacerlo mejor la próxima vez, y están lejos de tener claro de que les va a servir en su vida profesional, así que aquí resaltan dos principales puntos:
• Ámbitos del desempeño docente:
– Planeación
– Retroalimentación

Dos ámbitos del desempeño que al menos en mi opinión no son imposibles de lograr en clases virtuales y muchos dirán; “Bueno, es que los alumnos tampoco ponen de su parte para aprender”. Y claro, la interacción didáctica es entre dos personas, pero es el docente quien juega el papel vital, pues al ser quien enseña, debe mediar y modular el comportamiento que sus alumnos tendrán respecto a aquello que deben aprender y para ello, igual que el pianista, deben desenvolverse bien en ciertos ámbitos, y los profesores suelen conseguir esto mediante lo que nosotros llamamos: Ámbitos del desempeño docente. En los cuales idealmente un docente debería ser capaz, hábil, competente y demás.

1- La planeación didáctica

El docente debe de ser capaz de prescribir tareas y actividades en función de un objetivo. Es poner una meta, establecer los medios y que se debe de hacer para conseguirlo. Ya teniendo esto, idealmente el profesor también debería ser capaz de responder preguntas a cerca de lo que se va aprender, para que se debe de aprender y en que circunstancia se deberá llevar a cabo ese aprendizaje, esto aunado a que obviamente debería ser capaz de identificar y señalar, explicitar cuando uno de sus alumnos ya aprendió. Es una planeación con todas sus letras y si empezamos mal desde este punto, todo se vuelve un caos, como vamos a ver más adelante.

2- La exploración competencial

El docente debe de ser capaz de identificar en sus alumnos aquellas habilidades necesarias para conseguir lo que su planeación exige, y de no ser así, hacer cambios en ella en función de la evaluación, por ejemplo: Si un profesor encarga un cuadro sinóptico, pero sus alumnos no tienen idea de lo que es un cuadro sinóptico, no lo van hacer, entonces tendríamos dos opciones; Enseñarles a hacer un cuadro sinóptico, o hacer alteraciones en la planeación inicial, pero cabría preguntarnos también si es necesario que hagamos cuadro sinópticos, si eso tiene sentido con lo que establecimos como objetivos en la planeación, porque si el profesor no tiene ni idea de lo que debe de conseguir, mucho menos sabrá que habilidades necesite evaluar de sus alumnos, tampoco podría hacer ajustes y el plan didáctico tampoco podría corregirse. Por eso es importante una buena planeación.

3- La explicitación de criterios

Muy importante, una cosa es tener por escrito en una planeación que es lo que deben lograr los alumnos, y facilita mucho al docente el tenerlo, pero es muy importante explicitárselos al alumno, exponerle que criterios disciplinarios y didácticos deberá cumplir su desempeño, lo cual ya se deberá tener claro desde la planeación. El docente lo único que tiene que hacer es explicitarlo, y es que, si un profesor no hace esto, es como mandar a los estudiantes a través de un bosque hacia un lugar que no conocen, sin una brújula y sin un mapa.

4- La ilustración
El docente debe de ser capaz de medir el contacto del alumno con los criterios de la disciplina y con su desempeño, que tanto se corresponden.

5- La práctica supervisada

El docente debe de ser capaz de interactuar con el desempeño del alumno en la situación-problema, para corregirlo momento a momento, esta es quizás la única en la que verían verdaderos problemas de llevar a cabo en clases virtuales, cosa lamentable porque esto es de lo más importante.

6- La retroalimentación

Muy importante, el docente debe poner en contacto al contacto con su desempeño en relación a las tareas y el criterio que debe de satisfacer con ellas, todos conocemos al profesor que te encierra en un circulo enorme de color rojo un párrafo y te pone CORREGIR, pero no te dice ni que corregir, ni cómo hacerlo y las razones por la cual deberías de hacerlo.

7- La evaluación

Finalmente, el docente debe de ser capaz de contrastar el desempeño final del alumno, con el desempeño ideal puesto como objetivo desde la planeación, y con base en las métricas que haya establecido en estas.

Todas estas estrategias son simples, aunque no son fáciles de llevar a cabo, no señores, se necesita trabajo, sobre todo si pretendemos trasladarlas al campo virtual, y para desarrollar estas estrategias en particular no les vendría mal la ayuda de un psicólogo. Pero a fin de cuentas ¿Cuántos de estos ámbitos realmente se están cumpliendo en las clases virtuales y cuántos realmente son posibles de llevar a cabo?, como dije, el único que parece tener problemas es el de la practica supervisada, pero, en síntesis, tener una interacción didáctica por internet, puede llegar a ser sumamente complicado pero no imposible, y todo el mundo sabía que lograr algo así iba a requerir muchísimo esfuerzo, pero parece que entendimos mal la parte del esfuerzo, y es que muchos estudiantes comentan que algunos profesores lo único que hicieron fue aumentar la carga de trabajo y de tareas, que dejaban habitualmente en las clases presenciales, como intentando “Compensar” el esfuerzo que hacía los estudiantes en ir a clases, con esfuerzo en tareas tediosas y sin sentido que se encargan sin objetivos claros, que no son retroalimentadas, que muy rara vez se vinculan con los objetivos de la materia, que parecen poco planeadas y que no terminan de dejar en claro de que manera estas tareas le darán una ventaja en el campo laboral, aunque claro también puede que estén exagerando los comentarios de los estudiantes y que en realidad se estén llevando a cabo interacciones didácticas amenas y enriquecedoras y los profesores están haciendo un excelente trabajo enseñando en plataformas digitales, pero no seré yo quien de esa última palabra, serás tú, que estás viendo este video y que haz experimentado en carne propia el cambio de las clases presenciales a las clases virtuales.
Quiero que nos cuentes a todos en los comentarios como a sido tu experiencia durante este aislamiento y si todo lo que acabo de decir se parece aunque sea un poco a la situación que tu estás viviendo, de verdad me gustaría que si es así escribieras en este espacio todo lo que no te haz atrevido a decir durante este periodo y como un extra le puedes enviar este video a tu profesor para que sepa porque diablos no estas aprendiendo, o puedes enviarlo a tus compañeros para que confirmen que esa percepción de que no están aprendiendo no es falsa y cabe hacer una aclaración más; el hecho de que los estudiantes no estén aprendiendo en este periodo tampoco es culpa del profesor, la situación que estamos viviendo es muy nueva, y todos nos estamos adaptando y lo seguiremos haciendo, quizás tengas algunos profesores que son excelentes dando clases presenciales, pero en estas plataformas son una papa, es porque llevan toda su vida haciéndolo de otra manera y esta nueva forma de educar es completamente ajena a lo que ellos ya saben hacer y lo mismo podemos decirle a los estudiantes que llevan toda su vida formándose en salones de clase y con tareas para la casa, esta nueva modalidad de educación es extraña y confusa para todos, no ha sacado del contexto al que estamos acostumbrados y esto sin mencionar el hecho de que ni todos los profesores, ni todos los alumnos tienen la misma posibilidad de acceder a tecnologías de información y comunicación para llevar a cabo sus clases virtuales, todos nos estamos ajustando, todos debemos de hacer un esfuerzo, para aminorar esta percepción espantosa que se nos a hecho de educación en este periodo, y una buena forma de hacerlo es preguntándonos si todo lo que te acabo de mencionar se puede hacer y de ser así entonces intentarlo.
Y a los profesores; Sus estudiantes no aprenden solos, ellos no pueden enseñarse a si mismos porque no son profesionales ni expertos en lo que se les pretende enseñar y requieren forzosamente de alguien que ya sea un experto y que retroalimente su desempeño, aunque cueste, se tienen que llevar de la mano, sobre todo en situaciones adversas como estas.

 

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