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El aprendizaje es una de esas cosas maravillosas que podemos hacer a lo largo de toda nuestra vida, sin embargo, cuando somos estudiantes muchas veces olvidamos disfrutar de este proceso pues estamos subsumidos a la presión de tener que leer libros, tomar apuntes o asistir a clases solo para aprobar las materias, no para aprender.

Ese es tal vez, uno de los peores problemas de las universidades a lo largo de todo el mundo, debido a la clara falta de interés que muchos estudiantes muestran por el aprendizaje de vida y en su exclusivo enfoque a la aprobación, al éxito académico valuado en notas y puntaciones, lo cual no asegura ningún aprendizaje de calidad ni para la vida, dicho sea de paso.

  1. Aprende leyendo y siendo crítico con tu lectura

Una de las mejores formas de aprender es siendo críticos con nuestras lecturas, con los libros y artículos que vamos consumiendo. No ser solo espectadores de los contenidos sino poniéndolos en cuestionamiento, debatiendo con compañeros, colegas y otros en nuestro campo que tengan alguna opinión certera sobre eso que acabas de leer o de descubrir. Los libros y las revistas científicas son esenciales para tener aprendizajes de alto valor académico, sin embargo, la vida es lo que acontece entre las ideas que intercambiamos con otros que comparten nuestra realidad.

  1. Aprende más rápido tomando notas sensoriales de papel y lápiz

Esta es una de mis técnicas de estudio favoritas. Consiste sencillamente en tomar lápiz y papel y tomar notas en modo 30. Esto quiere decir que no solo vamos a tomar apuntes de la clase y de los textos estudiados sino que vamos a tomar notas de todo lo que vemos, olemos o sentimos. Por ejemplo, algo que solía hacer antes de empezar a tomar notas de clase es escribir como olía ese día, que se destacaba de esa jornada, como me sentía yo mismo o mis compañeros, que color de saco usaba mi profesora ese día y otros detalles que hacían más vívida la experiencia de la clase. Esto me permitía volver a leer mis apuntes y empezar a recordar cada detalle como si estuviera en el mismo momento en que las tomé. Este es un hack mental muy poderoso y lo puedes aplicar a cualquier cosa que quieras recordar por un buen tiempo.

  1. Enseña a otros lo que has comprendido

Otra excelente forma de retener y poner en práctica tu aprendizaje es explicarles a otros lo que has aprendido. No hace falta que des una clase magistral sobre ese nuevo tópico que acabas de entender, de lo que se trata es de verbalizar y de pasar por el tamiz de tus propias palabras eso que acabas de comprender y que se va a unir a todos tus otros aprendizajes previos. Lo que un afamado autor educativo llamado Ausubel denominaba “aprendizaje significativo”.

Ese tipo de aprendizaje que tiene una combinación de uso práctico, que podemos evocar a la memoria vívidamente, que podemos explicar oralmente y que podemos cuestionar atravesándolo por cada uno de nuestros aprendizajes previos es el que no vas a olvidar jamás y te va a acompañar a lo largo de toda tu vida personal y profesional.

De lo que se trata es que al final del día sepas algo más. No algo técnico sino algo con lo que sientas una profunda conexión que te permita decir que ahora tienes información nueva que puedes aplicar a tu propio campo de estudio o de trabajo y que eventualmente ayudará a otros.

Aprender rápido no es sencillo sin embargo hay muchos buenos atajos que te van a permitir consolidar ideas y pensamientos de manera práctica para cualquier tipo de tema o profesión que tengas.

¿Tú ya usas algunas de estas técnicas?

 

 

 

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